El mágico boomerang

Cruz Sánchez de Lara Sorzano

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La vida ha sido generosa conmigo. En esa montaña rusa en la que nos subimos cuando nacemos hubo un momento en que la cuesta arriba era muy empinada. Desaparecieron los esperados y aparecieron los inesperados, formando un batallón invisible pero presente. A base de brazos que empujaban desde todos los frentes, unos con más fuerza y otros con menos, subí la difícil pendiente. La marca de los dedos y las manos se quedó en mi cuerpo e, indefectiblemente, adquirí un compromiso, el de pasar al lado de la montaña rusa de vez en cuando para empujar también.

El compromiso se convirtió en entusiasmo, el entusiasmo en pasión y la pasión se hizo irrefrenable. Cuando algunas personas hablan de mi generosidad, yo sonrío y discrepo. Lo mío es puro “egoísmo”. Cuando he querido dar, he recibido con creces. Y me fascina lo que recibo: emociones y lecciones. He encontrado maestras en la zona Ichil de Guatemala, mujeres que habían enterrado a sus hijos y habían  sido violadas y me enseñaban como hallar paz y saber valorar lo positivo dentro del sufrimiento. He trabajado con madres israelíes y palestinas que perdieron hijos en el conflicto y hablaban de empatía y perdón. He sentido la generosidad y el afán de superación de los habitantes de los barrios bonaerenses. He aprendido de las personas aquejadas por enfermedades que no tienen cura y el aprendizaje de compartir me lo enseñaron quienes nada tienen. He aprendido de la sonrisa de nuestros mayores; de la impotencia ante la ignorancia y la desalfabetización, del frío y el hambre de quienes no tienen nada, de los duelos imposibles de llevar y de quienes no pueden escapar de la esclavitud y el sometimiento, con las mil caras que presentan en nuestros tiempos.

He recibido abrazos, sonrisas y palabras que me han hecho llorar de emoción. Quienes han encarado el sufrimiento y han encontrado fórmulas para vivir felices son maestros de esos que impiden vivir las complicaciones con amargura, mostrando con su propia actitud la diferencia entre problema y cualquier otra cosa negativa.

La solidaridad es un mágico boomerang que nos devuelve, con creces, cualquier cosa que pretendamos hacer por ayudar. De hecho, Thribune es un grupo que encuentra satisfacciones sin esfuerzo. La colaboración para conseguir objetivos no implica eso a lo que muchos llaman “sacrificio”. Quienes lo denominan así es porque no lo han probado. Cuando se pone ilusión y se centra y concentran las fuerzas en algo de esta naturaleza y entidad, no es esfuerzo, es dedicación. Y esta ONG tiene un valioso patrimonio, la dedicación de personas valiosas por su cerebro, su corazón, sus capacidades y su entusiasmo.

No hace mucho que escuché hablar al poeta Marcos Ana, en una entrega de premios. No le conocía. Cuando le presentaron como el preso político que más tiempo ha pasado en una prisión española, intuí un discurso manido y me sorprendió. Este señor, que desde su salida de la carcel, invocaba un discurso de reconciliación, dijo que “no hay mejor forma de vivir por uno mismo que vivir para los demás”.

Por eso, en este comienzo de año, os invitamos a ser más felices aún. Vivid para vosotros viendo para los demás. Feliz 2015.

Cruz Sánchez de Lara Sorzano
Presidenta