ELISA SORZANO DE PEREIRA

(Santander, Colombia. 29 de marzo de 1919 – 4 de septiembre de 2006)

Por Rafael Guillermo Pereira Sorzano

Envío este escrito realizado por mi madre, Elisa Sorzano de Pereira, nacida en Piedecuesta (Santander, Colombia) el 29 de marzo de 1919 y fallecida el 4 de Septiembre de 2006). Es de una época en donde ella incursiona en la política, en una ciudad como Bucaramanga, q para la época no aceptaba la opinión y el empuje de una mujer inteligente, preparada y emprendedora en muchas facetas y esferas de su vida. Estudió Bacteriología en la Universidad Javeriana, trabajo como bacterióloga al lado de mi padre, Argemiro Pereira, y además de tener una familia de diez hijos, impulsó y ayudó a la población más humilde femenina a prepararse educacionalmente para que pudiera tener socialmente una posición equiparable al hombre. Fue precursora en varias asociaciones femeninas a nivel seccional y Nacional en donde apoyaba la funcion de la mujer socialmente.

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 La secuestraron el ELN, junto con su hermano, el 22 de Diciembre de 1993 y fue liberada luego de pagar rescate en Febrero de 1994. Tenia 74 años y fue llevada a las montañas de Santander, en donde con inteligencia y manteniendo con entereza su condición y posición, manejó la situación en medio de tanta ignorancia y arbitrariedad circundante. Era una mujer excepcional y revolucionaria para su época y su entorno (q.e.p.d.)

Rafael pereira Sorzano

“Bucaramanga, Febrero 10/69

Declaración a la mujer santandereana, sobre campaña fémina, preeleccionaria, hace Dona Elisa Sorzano de Pereira.

Quiero exponer ante la opinión femenina santandereana, como cabeza de uno de los movimientos más conscientes y bien encaminados, hacia la paz pública, que se haya podido contemplar en los últimos tiempos, la actitud que asuma ante el ofrecimiento hecho a mi compañera de lucha, por una fracción del conservatismo, cuyo desacuerdo poco generoso, ha resuelto mantener la supremacía, escudado en un temperamento frio y calculador, que es muy difícil imponer en estas breñas santandereanas, sin la debida dosis de nobleza y buenas intenciones de que alcancen a llegar a todas las mentes forjadas en el ala de los sacrificios, como una llamada. Como una invitación de padres a hijos o de hermanos a hermanas. No en la forma altisonante dura en que el mensajero de la autocracia ha venido a aclararnos medianamente nuestras dudas.

En Santander era necesaria la presencia del Dr. Ospina Pérez, y así se lo pedí en una corta misiva, que acompañaba nuestro manifiesto del 25 de Enero pasado.

Pero antiguas impresiones de soledad, seguramente han minado mal su espíritu y nuestra tierra no logra su presencia.

El Dr. Valderrama, hábil en el juego de la oratoria, lanzo frases que no debiera haber lanzado, contra los hombres nuestros, que han portado las banderas de distintas épocas y con poderes. A aquellos que saben poner sus cuerpos con el valor y la alevosía de los verdaderos varones. No recordó que era huésped de una tierra de titanes que anteponen a los intereses del dinero, los ideales del espíritu.

Esto ha hecho que comprenda, cual es el camino que debo seguir, con la frente en alto y el corazón alerta, para ocupar, la misma posición, de antes, porque solo se luchar por los intereses que se relacionan con la mujer. Con la necesidad que tiene de entender y discernir, como ser inteligente y digno de ser atendida y escuchada, porque de sus labios cultos, no pueden salir sino frases de consuelo, de amor y decisiones de heroínas.

Quedo al servicio de la mujer santandereana, no con la duda sino con la esperanza de poder llegar a todas ellas, para llevarles el mensaje de resurrección de vida.

Tenemos  los derechos y sabemos cumplir nuestros deberes. Somos unos seres hechos para completar el lado bueno de la vida. Necesitamos solamente la instrucción y guía, para dar frutos siempre buenos.

El campo de la política está de nuevo abierto, porque seguimos siendo una fuerza viva, efectiva y dinámica al servicio de la patria. En nuestras manos esta saberla obtener y disfrutar, para bien de la comunidad. Ustedes mandan y solo espero la hora de marchar hombro a hombro con todas, para saborear sus victorias.

Mi posición está en la medianía. Soy de la rama de los Sorzano Ordoñez, los fundadores de la primera casa azul, que abrió las puertas para recibir y recrear a los sufridos copartidarios del año 30. Supe de viudas y de huérfanos causados por la política sectaria. Crecí sobre esos horizontes y pase por las aulas universitarias, para llenar un vacío de saber, que me atormentaba y no quería aceptar. Aprendí una profesión que se relaciona íntimamente con la humanidad doliente. Aquella que aclara el verdadero principio  de los flagelos que la atacan.

Me di luego a la tarea dura del hogar y desemboque como concejal en una sala poco amiga del trabajo, de la cual Salí sin haber cumplido ocho días, porque mi labor de mujer aislada y sometida a unos sistemas implantados por el hombre, para él solo, no permitían desarrollar ideas.

Pase al movimiento de Unión de Ciudadanas de Colombia, el cual fui comprendiendo y ayude a enrumbar con mis actuaciones como presidenta. Allí entré  sedienta del significado de la política colombiana, para encontrar la verdad de las patrañas  y la situación de un pueblo que estaba sometido a recibir las inyecciones del sectarismo, sin ver más allá de sus necesidades. En fin mi temperamento, busca siempre la claridad, para tomar posiciones. No me dejo llevar de falsos espejismos, y como conservadora deseo y he formado un movimiento que tienda a acabar con los privilegios.

He comprendido que la mujer debe estar al medio y organizarse como merece, para lograr las metas, deseadas a fin de obtener sus derechos y de velar por el bien común.

E.S. de P.”