ENRIQUETA CHICANO  

(Madrid, España. Nacida el 28 de diciembre de 1949)

por Cruz Sánchez de Lara Sorzano

Brillante, rápida y pausada, coherente, rigurosa, generosa, inteligente, trabajadora, buena, estricta, honesta, honrada. Activa y activista. Me enseñó que la pena, la lástima no son buenos sentimientos para ayudar. Me enseñó a trabajar desde la indignación ante la injusticia. Vivimos en una época en la que el concepto “indignación” se denosta poco a poco, por servir para casi todo. Pero la indignación ante la injusticia y el resorte que supone para trabajar con rigor y coherencia es una lección maravillosa que le agradezco.

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Hoy es Consejera del Tribunal de Cuentas. Su rigor y buen hacer puestos al servicio de la sociedad de la forma más honesta que pueda existir. Durante toda su vida se ha dedicado a la defensa de los derechos de las mujeres. Durante diez años presidió la Federación de Mujeres Progresistas y allí, consiguió lo inesperado. La organización se situó en cotas en las que no volvió a estar. Ejerció el liderazgo femenino y feminista de la única forma posible, desde la razón más sosegada. Incorporó a los hombres en su proyecto y entendió que la lucha por las mujeres solamente puede ser tratada desde la libertad que genera la igualdad.

Hay personas que buscan micrófonos. No es el caso. Los micrófonos cuando encuentran a determinadas personas se enamoran de un discurso. Conozco cientos de micrófonos enamorados de Quetina, que es el nombre por el que la llamamos quienes la queremos de cerca. Su discurso razonable y ambicioso, sediento de cambios que mejoren, hace que muchas personas hayamos crecido personal y profesionalmente incorporando sus razonamientos a nuestra forma de vivir.

Quetina es maestra de muchas personas que fomentan los cambios: desde la política, desde las organizaciones, desde la propia vida. Siempre se define como feminista y socialista. Tiene el respeto de grandes personas de todas las ideologías, porque esa es su grandeza: escuchar, respetar y establecer alianzas frente a la injusticia.

Hace ya ocho años, coordiné un libro titulado “Mujeres: Igualdad y Libertad. Un homenaje a Enriqueta Chicano”. En él, Carlos Gamallo, su marido, escribió parte de su biografía desde el corazón. Creo que nadie mejor que él, para escribir parte de su evolución en la vida. He seleccionado los párrafos que me parecen más bonitos:

“Nació un día especial y que seguramente le dio un toque de color a su vida; el 28 de diciembre. El día de los santos inocentes; ella manifiesta la inocencia de la gente buena, todo lo que toca y hace es desde la bondad, nunca le he conocido sentimientos negativos.

Un rasgo central de su personalidad es la pasión. Cualquier cosa que haga, un simple huevo frito, lo convierte en el centro del universo, en el centro de su interés, tiene que ser casi perfecto. Digo casi porque con los años ha ido descubriendo que lo imperfecto en determinadas circunstancias, puede engordar su pasión. Con el tiempo  he ido admitiendo que es imposible interponerse en la marcha hacia su objetivo. Luces y sombras marcan el rumbo de la percepción. Ella siempre ilumina.

En el mundo de los afectos adquiere su máximo esplendor, He visto llorar a Quetina por desamor y por casi nada mas, controla muy bien sus emociones. El desamor le crea un conflicto que no resulte con facilidad porque la debilita y no encuentra justificación. Necesita tiempo para reorganizar y ordenar su mundo, lo consigue y lo sella.

La vida surge de las relaciones humanas y está construida de ambivalencias  y contradicciones, sin ellas quedaría la vida reducida a una existencia casi vegetativa. En la convivencia adquieren dimensión real las pasiones,  centramos nuestra atención en las cosas pequeñas y hablamos de nuestro pequeño mundo, y súbito surgen chispas, fuegos y como los artificiales se desvanecen”.

“Decidió estudiar derecho, en un momento convulso de la historia de este país y no dejo pasar la oportunidad para vivir cada situación con los cinco sentidos. Además de conservar el hábito de estudio y ser solidaria con el otro,  participó en cuantos eventos ocurrían  y más cuanto más provocativos. Hizo teatro, participó en todo acto político y  recuerda con una enorme simpatía y orgullo su participación en el primer equipo de fútbol femenino lo que le supuso alguna que otra represalia. Tuvo repercusión en los medios y la fotografía del equipo, que guarda,   mostraba el motivo de las represalia, las chicas iban en pantalón corto, todo un atrevimiento para  la moral católica en uso. Tuvo gran consideración de profesores y compañeros y guarda aún con celo y cariño el núcleo de amigas y amigos de entonces.

Su primer trabajo, recoger y ordenar quinielas de fútbol los fines de semana. Mas tarde, ya con espíritu de hacerse permanente, hacia fichas de no se que en lo que sería el embrión del Instituto de Protección al Trabajo. Jamás escuché una protesta, era disciplinada y muy trabajadora con un grave sentido de responsabilidad. A medida que se curtía en el trabajo, surgían nuevas cualidades de su personalidad. fruto de su gran inteligencia racional y emocional.”

“De la preparación de fichas pasó a trabajar en lo que entonces se gestaba como medio instrumental para combatir la siniestrabilidad laboral. Le gustaba porque le gustaba el derecho laboral. Para ella fue una gran oportunidad que no desaprovechó. Ingresó en el Instituto de Seguridad  e Higiene en el Trabajo y una vez mas fue respetada y querida por jefes y sus compañeros

Como es lógico conoció gente y la gente la conoció. Era difícil sustraerse a su encanto moral y le propusieron entrar en el Gobierno de Felipe González, primero como asesora de Javier Moscoso, Ministro de la Presidencia y más tarde como Directora General de Relaciones con el Senado. Creo que ha sido la etapa más feliz y productiva de su vida. Aquí desarrolló todo su potencial intelectual, como muro de contención y mesa de diálogo. Siempre encontraba una solución que a todos satisfacía y preveía el futuro con tino de manera que los problemas se minimizaban. En el Senado se granjeo el respeto y amistad por todos los grupos políticos y de nuevo se rodeo de sus amigos que aun mantiene y mima.”

“ Su grado de compromiso social es tan acusado que tuvo que buscar un espacio para satisfacer sus expectativas. Lo encontró y altruisticamemte centro su objetivo en la lucha por los derechos de la mujer a través de una organización dedicada a ello, La Federación de Mujeres Progresistas. Organización poco conocida entonces y ahora presente en todos los foros.  En la sociedad, poco a poco ha ido calando la necesidad de luchar por la igualdad y libertad de las mujeres. Cuando se escriba la historia, la pequeña historia Quetina ocupará un párrafo en el que se dirá: “por compromiso y generosidad, Quetina se dejó el pellejo” o algo parecido. Supo estar en los medios porque sabía que era la única forma de atraer y centrar, ahora los medios recurren a ella  para buscar una opinión cualificada y es una opinión en el centro de la polémica”.

Millones de gracias Quetina, por ayudarme en mi evolución. THRibune no existiría sin tu presencia, tus enseñanzas, tu cariño y tu amistad. Como tantas otras veces: ¡GRACIAS, MAESTRA!