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Joaquín Pellicier / Madrid

Introducción

 

La guerra es un acto de violencia organizada que supone un enfrentamiento de poderes que transciende el plano ético, legal e incluso militar, una expresión de violencia multidimensional exclusiva de la condición humana.

Para Herfried Münkler los estados han perdido el monopolio de la guerra y nuevos actores (señores de la guerra, empresas de mercenarios, grupos criminales organizados y terroristas)[1] participan en el reparto de la violencia. Las guerras surgidas después de 1989, constituyen un retorno a modelos premodernos (anteriores a la Guerra de los Treinta Años), conflictos de Cuarta Generación o guerras asimétricas. Se dibuja un escenario donde concurren formas distintas de hacer la guerra, en la que se van a enfrentar ejércitos convencionales con un nuevo combatiente no regular, mucho más barato y sin disciplina.

Panorama de los conflictos por áreas geográficas[2].

     A partir de los años noventa se ha producido un incremento de los conflictos intraestatales (guerras intrasociales y transnacionales) en detrimento de los conflictos interestatales. Por áreas geográficas:

Europa,  Guerras de formación/desintegración de estados, con un pico importante en los ´90 (Balcanes y Cáucaso –Osetia del Sur y Georgia-) y fuerte componente identitario. A diferencia de los conflictos por ejercicio del derecho de autodeterminación existe una fuerte influencia externa;

Oriente Medio, Aumento en los años noventa como consecuencia de de la Segunda Guerra del Golfo[3], conflicto Palestino-Israelí[4] con alta violencia estructural y estallido de actos hostiles con suma facilidad y virulencia, fenómeno de las “Primaveras Árabes” en 2011 con derrocamiento de gobiernos (Egipto, Túnez, Siria, Libia)e  irrupción del Estado Islámico (ISIS-terrorismo islamista) en el norte de Irak en 2013 y conflicto en Siria;

Asia: conflictos por cuestiones de independencia de territorios y cuestiones religiosas. Guerras que tienen lugar en antiguos territorios coloniales con imbricación entre conflictos de carácter político y étnico-culturales (Afganistán, con Pakistán tratando de adquirir profundidad estratégica en la zona frente a India, Al Qaeda en la Península Arábiga en respuesta a los esfuerzos yemeníes contra el terrorismo, enfrentamiento étnico-religiosos en India en las regiones del nordeste y Dimasa, así como el contencioso territorial sobre Cachemira con Pakistán);

África: Se reproduce la imbricación política y étnico-cultural de la descolonización, con una fuerte justificación ideológica de las partes inveterando el conflicto, donde se constituye un auténtico sistema de economía de mercado con la violencia como producto y servicio. Aparición de grupos terroristas que controlan una parte del territorio y de los recursos (Boko Haram en Nigeria, AQMI en Magreb y África Subsahariana). Estados fallidos donde operan estructuras de crimen organizado y señores de la guerra como actores paraestatales (Somalia, Eritrea). Control de recursos por parte de grupos armados y diferencias intrasociales elevadas como iniciadores de los conflictos (República Democrática del Congo, Liberia, Rwanda, Burundi, Angola);

América: Descenso de los conflictos armados internos en todo el continente, como consecuencia de los acuerdos entre gobiernos y guerrillas que operaban. No obstante los nuevos rostros de la violencia causan el 48% de los muertos por arma de fuego en todo el mundo[5]. Se ha producido una reconversión de los productores de la violencia de carácter político hacia una violencia al servicio del narcotráfico y tráfico de armas de grupos criminales organizados.

Características comunes de las nuevas guerras:

 

     El escenario que se presenta está constituido por una arquitectura de características múltiples que hace mucho más complejo el análisis de los conflictos actuales. No pudiendo plantearse soluciones a corto plazo y mucho menos estándar. Conflictos multicausales, con descenso de las cuestiones territoriales e incremento de las cuestiones políticas[6]. Las amenazas proceden de dos tipos de acciones: factor económico y cambio climático, relacionadas con las necesidades energéticas y económicas que provocan los fenómenos (migraciones incontroladas, estados fallidos y terrorismo) que darán lugar al conflicto[7]. El déficit democrático, la debilidad económica y la fractura étnico-cultural[8], proporcionan el marco político, económico y social para el conflicto, que sumado a la debilidad institucional y al mal gobierno provoca la aparición de economías basadas en la guerra[9]. Inversión del ratio de bajas en combate con respecto a las civiles, en relación de uno a cuatro, debido a convertir la población civil en objetivo. El inicio del conflicto no está determinado por un acto jurídico de declaración de guerra[10]. Desestabilización y privatización de la violencia con armas ligeras, baratas y fáciles de manejar[11], donde actores paraestatales privados dificultan la distinción entre combatientes y no combatientes. Los “señores de la guerra” utilizan la violencia como elemento regulador del mercado, mercancía y servicio. Además del uso de niños y adolescentes con armas ligeras y fáciles de manejar.  Existe una disminución de los costes de la acción bélica por la nueva forma de combatir, no se produce el enfrentamiento directo a gran escala, no hay “batallas decisivas”, las partes se evitan y dirigen su acción contra la población civil[12]. La asimetría del enfrentamiento entre las partes[13] provoca: 1) desmilitarización de la guerra[14], 2) desaparece el soldado regular en favor de grupos armados controlados por “señores de la guerra” que desarrollan estrategias encaminadas a la perpetuación de la guerra como objetivo en sí mismo, 3) desaparece del “principio de acción recíproca”[15], ignorando la reacción del contrario y no se viéndose afectado por ella, 4) Los conflictos son de carácter discursivo con acción, mensaje y causa interrelacionados[16].

     Aparecen nuevas formas de violencia y actores que participan en todos los niveles del conflicto. Existen zonas de solape entre violencia bélica y criminalidad organizada[17]. Se produce la resexualización de la violencia, con la violación y la mutilación genital como elementos de crueldad. La esclavitud y tráfico de seres humanos constituyen un medio de financiación. Una ausencia de códigos de disciplina militar convierte a los soldados en criminales. El crimen organizado, fuente y consecuencia del conflicto, actúa como “protector y suministrador de bienes y servicios”[18], donde la violencia pierde su “función redentora” del pasado para constituir el basamento de la actividad lucrativa. Los conflictos son de larga duración y guerras de desgaste y sin solución que desciende de intensidad pero no se resuelve, reactivándose cuando las condiciones son propicias. La violencia estructural[19] que provoca el estallido de la violencia directa en situaciones de demanda de las necesidades básicas. Al contrario de lo que ocurría en las guerras premodernas, la guerra ya no es generadora de miseria en sí misma. Es la situación de miseria extrema la que conduce a muchos a empuñar las armas, pero no con la intención de cambiar la situación, constituyendo un medio para cubrir las necesidades básicas y proporcionarse bienes de consumo.  El Terrorismo encaminado a cambiar la voluntad política del otro, no obedece a actos de liberación o autoafirmación, se convierte en un plano más del enfrentamiento.

Conclusiones

Disminución de las guerras entre estados e incremento de los conflictos armados internos. La debilidad institucional y democrática de un estado al servicio de intereses particulares disminuye el bienestar de la población que es fuente de conflictos. Hoy día se ha invertido el algoritmo de la guerra generadora de miseria en favor del de miseria generadora de conflictos, que tienen lugar en el interior de los estados. Los conflictos internos no están regulados, las partes no se identifican y tienden a extenderse por las regiones vecinas con idénticos problemas estructurales internacionalizando el conflicto.

Asimetría y retorno a modelos premodernos de enfrentamiento, donde los aspectos étnico-culturales, la lucha por los recursos, la desaparición de límites geográficos, el tribalismo y la ausencia del estado constituyen el nuevo escenario.

 

 

 

[1] MÜNKLER, H. (2005), Viejas y nuevas guerras: Asimetría y privatización de la violencia, en línea http://www.hugoperezidiart.com.ar/teoria-aplicada-2014/03-Munkler-2005.pdf.

[2] BAILES, A. (2006), “The world of security and peace research in a 40-year perspective”.

[3] La primera es considerada como la guerra Irán-Irak. La segunda guerra del Golfo es consecuencia de la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990.

[4] Usa el criterio de Uppsala de 25 víctimas mortales al año y al menos un estado implicado. GRASSA. R. (2010), Cincuenta años  de evolución de la investigación para la paz.

[5] GRASSA. R. (2010), Cincuenta años  de evolución de la investigación para la paz.

[6] GRASSA. R., íbidem

[7] CARVAJAL, L. (2012), Nuevas Guerras. Nuevas Paces (“Capítulo II : Sociedad y guerras actuales: bidireccionalidad o conflicto. el caso particular español”). Monografías CESEDEN. Ministerio de Defensa (p 83).

[8] GRASSA. R., íbidem

[9] NEWMAN, E. (2004), The ‘New Wars’ Debate: A Historical Perspective is Needed. Security Dialogue 2004; 35; 173. International Peace Research Institute, Oslo.

[10] MÜNKLER, H. (2005), Viejas y nuevas guerras: Asimetría y privatización de la violencia.

[11] MÜNKLER, H., íbidem

[12] AZNAR FERNÁNDEZ-MONTESINOS, F. (2012), La imagen y la construcción de narrativas en los conflictos.

[13] MÜNKLER, H., íbidem

[14] NEWMAN, E., íbidem

[15] CLAUSEWITZ, K. (1832), De la guerra.

[16] AZNAR FERNÁNDEZ-MONTESINOS, F., íbidem

[17] MÜNKLER, H., íbidem

[18] DE LA HOZ, J. (2012), Nuevas Guerras. Nuevas Paces (“Capítulo VIII : Criminalidad y conflicto”). Monografías CESEDEN. Ministerio de Defensa (pp 297-337).

[19] “El término violencia estructural es aplicable en aquellas situaciones en las que se produce un daño en la satisfacción de las necesidades humanas básicas (supervivencia, bienestar, identidad o libertad) como resultado de los procesos de estratificación social, es decir, sin necesidad de formas de violencia directa”. LA PARRA, D. (2003), Violencia estructural: una ilustración del concepto. Documentación Social. N. 131 (2003). Cáritas Española. En línea http://www.ugr.es/~fentrena/Violen.pdf

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

  • CARVAJAL, L. (2012), Nuevas Guerras. Nuevas Paces (“Capítulo II : Sociedad y guerras actuales: bidireccionalidad o conflicto. el caso particular español”). Monografías CESEDEN. Ministerio de Defensa

 

 

  • DE LA HOZ, J. (2012), Nuevas Guerras. Nuevas Paces (“Capítulo VIII : Criminalidad y conflicto”). Monografías CESEDEN. Ministerio de Defensa (pp 297-337).

 

 

  • KALDOR, M. (Feb, 2 2005), Old Wars, Cold Wars, New Wars and the War on Terror. Conferencia pronunciada en London School of Economics.

 

 

 

  • NEWMAN, E. (2004), The ‘New Wars’ Debate: A Historical Perspective is Needed. Security Dialogue 2004; 35; 173. International Peace Research Institute, Oslo.

 

  • RUSSEL, B. (2005), Historia de la filosofía. Madrid. RBA

 

  • WALLESTEEN, P. (2010), “Armed conflicts, 1946-2009”, en Journal of Peace Research 47(4) (pp. 501–509).