“La dictadura marroquí sigue adelante con su genocidio del pueblo saharaui y Francia impide que Naciones Unidas actúe en el conflicto”

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Daniel Leguina / Julia Álvarez

Enérgico y decidido a no tolerar las injusticias, José Díaz Satorre, ‘Sato Díaz’, lleva diez años luchando desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS) para la autodeterminación del pueblo saharaui. El cine como herramienta de concienciación social, las campañas de presión política a los gobiernos y las Naciones Unidas, los viajes periódicos a los territorios ocupados, las caravanas de alimentos o la acogida de niños saharauis en España son algunas de las iniciativas en las que este actor y periodista se deja la piel a diario para que un pueblo “oprimido y olvidado” consiga su objetivo de independencia tras cuarenta años de lucha, con cientos de muertos y desaparecidos por el camino.

-El conflicto del Sáhara tiene varias décadas, pero ¿cómo se lo explicaría en pocas frases a un joven de 18 años?

- El Sáhara Occidental era una provincia española hasta 1975. El anterior rey de España, Juan Carlos I, en un apretón de manos con el entonces rey marroquí, Hassán II, decide que ese territorio debe pasar a manos marroquís. Marruecos comienza una guerra hasta 1991 contra el pueblo saharaui que provoca la escapada de una parte de la población a Argelia, viviendo en el desierto en condiciones durísimas, mientras que otros se quedaron en los territorios ocupados. Marruecos construyó después un muro, el segundo más grande del planeta después de la muralla china, para mantener aislado al Sáhara Occidental, y sembró la zona de minas. Ahora es la zona del mundo con más minas.

-¿Puede la situación del Sáhara Occidental compararse con la de otros territorios que claman por su autodeterminación, como el Kurdistán?

-Ambos son pueblos oprimidos y olvidados, pero la coyuntura política es distinta. El derecho a la autodeterminación está reconocido por las Naciones Unidas, y en este punto se asemejan, como con el pueblo Palestino. La diferencia es que el Sáhara es un territorio no autónomo, mientras que el Kurdistán ocupa territorio de países soberanos. No hay ningún país del mundo que reconozca la condición marroquí del Sáhara, pero sí hay muchos que reconocen que el Sáhara Occidental es de los saharauis.

-Son muchas las personas que apoyan al pueblo saharaui, como observadores internacionales, gente de la cultura, juristas… ¿Qué más se puede hacer?

-España, hoy en día, sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental. El proceso de descolonización no se cerró, por lo tanto el Estado español es responsable de garantizar ese proceso. El pacto que hizo España con Marruecos fue ilegal, por lo que Naciones Unidas no lo reconoce. Lo que se puede hacer a día de hoy es no votar a aquellos partidos que ponen los intereses económicos por delante de los derechos humanos. Un cambio de Gobierno en España abriría la posibilidad de que en Naciones Unidas  se debatiera más profundamente este asunto. Cuando Portugal asumió su responsabilidad histórica sobre Timor Oriental inició el proceso por el cual Timor es hoy un Estado independiente. También es importante mantener la ayuda al Frente Polisario, que lleva cuarenta años en la lucha.

-A nivel del Gobierno español, ¿priman más los intereses económicos y los dirigentes miran para otro lado?

-Ningún Gobierno español, ni socialista ni popular, ha hecho nada por solucionar este conflicto, y siempre se han posicionado del lado del monarca marroquí. Marruecos es un Estado dictatorial, mucho más que Venezuela, por ejemplo, que chantajea a España con el envío de inmigrantes ilegales o de terrorismo islámico. España nunca se ha atrevido a afrontar el problema del Sáhara.

-La Unión Europea colabora con ayudas al Sáhara pero a la vez se preocupa en defender los acuerdos mercantiles con Marruecos, como la pesca. ¿Doble moral?

-Por supuesto que existe una doble moral. Los derechos humanos y culturales y la unión de los pueblos es una mentira en la Unión Europea, que sólo está gobernada por los mercados. Marruecos tiene un convenio con la Unión Europea con el mayor rango de afinidad después del que tienen los Estados miembros, cuando es un país que no cumple la normativa de derechos humanos que la propia Unión Europea exige para firmar ese tipo de tratados.

-¿Cuáles son las principales barreras que se encuentra a la hora de ejercer su labor en el Sáhara?

-En la mayoría de los viajes que hacemos, las autoridades marroquíes nos impiden bajarnos del avión, y nos mandan de vuelta a Canarias. El problema de los territorios ocupados es que ni periodistas ni observadores internacionales, ni instituciones relacionadas con Naciones Unidas pueden ir a hacer observaciones independientes para que se cumplan los derechos humanos. Marruecos no quiere que se sepa que en los territorios ocupados existe la tortura sistemática, las desapariciones y los asesinatos.

-¿Qué motivación le lleva a seguir en esta lucha?

-Ver que los saharauis tienen carné de identidad español y que el tiempo se detuvo para ellos hace mucho tiene un componente romántico; además, darte cuenta de que a nivel jurídico tienen razón en sus demandas te motiva a ayudarles y a que consigan sus objetivos.

-¿Por qué es importante que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) tenga competencias en materia de derechos humanos?

-Es el organismo que tiene que llevar a cabo el referéndum, pero se está demorando desde hace 24 años. Lo que no puede ser es que las fuerzas de ocupación marroquís sigan torturando y matando a los saharauis, violando a las mujeres y que allí no haya ningún organismo internacional que esté vigilando la situación. La Minurso está dentro, pero no tiene competencias ante los crímenes que se cometen. Se trata de un genocidio, ante el cual el juez Ruz va a intentar sentar en el banquillo a altos cargos marroquís, pero que en Naciones Unidas, Francia, país con derecho a veto y con grandes intereses comerciales y de amistad con Marruecos, impide las acciones.

-¿Cuáles son las medidas concretas que tanto gobiernos nacionales como organismos internacionales pueden tomar para mejorar la situación del pueblo saharaui?

-La vigilancia de los derechos humanos es fundamental, y vamos con retraso en este apartado. Es necesario también que se pongan en marcha rondas de negociaciones y sanciones desde Naciones Unidas a Marruecos, ya que no cumple con la legalidad internacional. España, como potencia administradora, debe adoptar un cambio de postura y abanderar una solución acorde al derecho de autodeterminación que Naciones Unidas reconoce para el pueblo saharaui, que sólo se puede conseguir mediante un referéndum.

-En España, el tema del Sáhara Occidental nos toca de cerca. ¿Cree que es un conflicto conocido en otros países? ¿Convendría darle voz internacional más allá del papel de las instituciones?

-Claro que convendría darle más voz: el pueblo saharaui está siendo olvidado. A nivel internacional, sin embargo, las noticias son algo esperanzadoras. Dentro de la tragedia de que cuanto más tiempo pasa la situación se agrava, cada vez hay más países que se interesan e involucran en el tema del Sáhara: son ya cerca de ochenta los Estados que reconocen la República Árabe Saharaui Democrática como un Estado soberano e independiente.

-¿Qué papel deberían jugar los medios de comunicación en el conflicto?

-Deben exigir a Marruecos que les deje entrar en los territorios ocupados para informar sobre el terreno de la situación de las personas que allí viven. El problema es que los medios se centran en la actualidad informativa, y cuando un conflicto se enquista durante años parece que pierde la atracción mediática. La única exclusiva que se puede contar desde el Sáhara Occidental es que el pueblo resiste. Es imposible que un corresponsal extranjero entre a contar lo que allí sucede sin que tenga a la policía marroquí en el cogote. El compromiso informativo de los periodistas es absolutamente digno, pero desde los grupos de comunicación y los gobiernos se les censura.

-¿Cuáles son los proyectos más inmediatos que tiene CEAS para el Sáhara Occidental?

-Tenemos pronto la doceava edición del Festival Internacional de Cine que tiene como objetivos acercar el cine a la población refugiada, fomentar la escuela de cine en los campamentos y que los participantes extranjeros conozcan de primera mano lo que ocurre en el Sáhara y tengan la oportunidad de contárselo al resto del mundo. Esta edición del festival está dedicada a la justicia universal. Que la gente de la cultura se involucre me parece muy importante. Políticamente, este año se cumplen cuarenta años de la firma de los acuerdos de Madrid, por los cuales España entregó el Sáhara a Marruecos, y vamos a firmar un contra acuerdo implicando a las fuerzas políticas que lo deseen. Además, en verano van a venir miles de niños saharauis a pasar unos meses en España y en noviembre tenemos en Madrid la Conferencia Europea de Apoyo al Pueblo Saharaui.

-¿Cuál es la mayor lección aprendida en todo este tiempo?

-Que el pueblo saharaui tiene tanta dignidad como capacidad de resistencia y que el trato que ellos te dan cuando vas a visitarles deberíamos aprenderlo en Occidente. Tienen una cultura muy arraigada que llevan manteniendo décadas, gracias a la tradición oral, a pesar de las circunstancias tan complicadas que sufren para sobrevivir.