RACISMO

RACISMO

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, creada por la ONU el 10 de diciembre de 1948, recoge 30 derechos que, por el mero hecho de ser humanos, nos corresponden a cada uno de nosotros individualmente. Pero como es sabido, a día de hoy,  se siguen sufriendo violaciones contra los mismos.

Casilda Abarca Martínez, 
estudiante de Bachillerato, Madrid.

El primer artículo de esta declaración cita textualmente lo siguiente : “ Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” 

Por ende, puede  sobre entenderse  que toda actividad que le quite esa dignidad propia al de al lado, ya sea verbal, social o física, está amenazando directamente a los derechos natos que tanto él como su víctima comparten.

Una de estas acciones es el racismo, que a lo largo de la historia ha perseguido a colectivos étnicamente, diferentes. Gracias a múltiples  convenciones, tratados y acuerdos, dichas minorías a día de hoy pueden valorar un progreso notorio de sus derechos y aceptación, 

¿ pero es acaso  “ un progreso suficiente” ? 

Como alumna de un centro, y puedo afirmar que sigue habiendo casos de racismo a mi alrededor, que desgraciadamente son percibidos con un halo de normalidad que nos aleja de solucionar la discriminación.

Enfatizo mi estancia en un colegio, porque es precisamente desde la educación, que más allá de tener un valor educacional nos forma como personas, como a largo plazo, se va a poder revertir la situación. 

Como humana que forma parte de una comunidad, me veo obligada a preocuparme de esos derechos que tanto el prójimo oriental como el prójimo afrodescendiente merecen,  debido a que  más allá de identificarse por sus raíces culturales, si algo nos une a todos es eso, ser humanos, y luchar por lo que esto conlleva  es fundamental para mantener la paz y avanzar de manera próspera. 

En base a una intensiva investigación que analizaba  cómo se está sobrellevando el racismo hacia colectivos afrodescendientes en el sistema educativo español, he sido consciente de la falta de medidas que necesitan nuestros centros, tanto públicos como privados, para llegar a un punto de progreso definitivo.

En primer lugar, que el  equipo de profesores de un centro cuente con las herramientas necesarias para saber detectar los casos de racismo y responder a ellos, es clave a la hora de tratar la discriminación. Actualmente en la Comunidad de Madrid, todo aquel que quiera ejercer magisterio tiene que acudir a diferentes reuniones sobre la discriminación de género, y mi pregunta es ¿ no sería bueno hacer lo mismo con talleres sobre el racismo?

En adición, no se lleva un registro de los casos de racismo. Esto se debe principalmente a que suelen agruparlos con los de bullying, como si de lo mismo se tratasen. 

Es por ello por lo que que se sepan detectar con los talleres y por consiguiente, se puedan registrar aisladamente, sería óptimo para ver la evolución de la cuestión y diferenciarlos.

Por añadidura, la exclusión que sufren los alumnos discriminados en un ambiente de aprendizaje, muchas veces significa que no quieran volver a exponerse a una situación semejante, provocando la finalización de su trayectoria escolar. Muchos de estos jóvenes no se sienten apoyados por sus maestros, y el no contar con un reflejo visible de figuras de color que hayan triunfado laboralmente o que hayan dejado huella en la historia, les hace conformarse con trabajos de menor importancia, dando por hecho lo que creen que es. 

Sería muy bueno añadir la historia africana para que entiendan sus raíces en los libros de textos escolares, y que se expusieran más individuos reconocidos de color para proporcionarles ese apoyo que no está latente. 

Además, actualmente todos los colegios, tanto públicos como privados o concertados, cuentan con un orientador para ayudar a los alumnos en lo que sea conveniente. Por ello, tener a una persona que pudiera colaborar para llevar específicamente estos  casos, combatiría la normalización de la situación.

Todo esto tiene que estar acompañado de un marco legal porque de nada sirve tener propuestas si no van a estar apoyadas por una legislación. En última estancia, incluir talleres en todos los centros significaría una concienciación del alumnado para entender bien lo que ocurre, o incluso una formación específica en primaria sobre los DDHH.

Con todo lo propuesto, os invito también a vosotros a luchar contra el inminente racismo que a día de hoy, muchos jóvenes sufren por el mero hecho de ser diferentes. Luchemos por que  todo aquello que nos identifique nos haga sentirnos  más fuertes, no menos queridos y por ello, con menos derechos.

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